Importancia en la toma de muestras para UROCULTIVOS

La contaminación es algunas veces inevitable y sigue siendo un problema en el diagnóstico de la infección urinaria.
La contaminación es probable si solamente un pequeño número de bacterias o varias especies bacterianas crecen en los cultivos de orina. Los lactobacilos, especies de corinebacterias, Gardnerella vaginalis , y estreptococos alfa-hemolíticos son considerados contaminantes uretral y vaginal. Las infecciones polimicrobianas verdadera son raras, excepto en pacientes con vejiga neurogénica o fístula urinaria, y en pacientes con infección urinaria complicada por cálculos urinarios, abscesos renales crónicas o catéteres vesical permanente de larga duración. El aislamiento de más de un microorganismo a partir de una sola muestra de orina siempre se deben interpretar con precaución y teniendo en cuenta:
1) si un microorganismo es predominante,
2) que tipo de muestra fue examinado (cateterización permanente vs muestra obtenida por chorro medio),
3) si están presentes características que sugieren infección verdadera (presencia de leucocitos) o contaminación (presencia de células epiteliales vaginales), y
4) si los signos, síntomas y la historia clínica indican la presencia de infección del tracto urinario.

LA ORINA NO ES ESTÉRIL: ROMPIENDO UN MITO EN EL UROCULTIVO

La idea popular de que la orina es estéril, era un mito. Durante mucho tiempo se había pensado que la orina humana era estéril, pero 2 investigaciones actuales sugiere que esto no es verda. Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Loyola Chicago encontraron bacterias que viven en las vejigas de mujeres saludables, es decir, la orina no era estéril, después de todo. Algunas de las bacterias, incluso pueden estar relacionados con ciertas enfermedades de la vejiga que durante mucho tiempo han sido consideradas ser neuromuscular, no infecciosa, en su origen, como la vejiga hiperactiva. Durante años, los médicos creían que la orina era estéril y este mito se remontaría a los años 50, cuando Kass y col. desarrollaron un método de detección de infecciones renales. Fue una prueba simple y fácil que pronto se aplicó a las infecciones de vejiga, también. Pero la prueba implicó el cultivo sólo de una pequeña cantidad de orina (0.001 ml), en condiciones aeróbicas y a una temperatura de 35 °C durante 24 horas. No todas las bacterias crecen en esas condiciones. Los investigadores sospecharon que las bacterias pueden estar presentes en la orina de pacientes saludables porque en un estudio previo encontraron ADN bacteriano en la orina usando secuenciación del gen 16S ARNr, pero el cultivo de orina era negativo utilizando protocolos de cultivo de orina estándar. Estos primeros resultados, no demostraron que las bacterias estaban viables. Para llegar al fondo del misterio, los investigadores usaron un protocolo de cultivo modificado que incluía grandes volúmenes de orina (recogida a través de catéter), incubación bajo variadas condiciones atmosféricas (sin O2 o con más CO2) y los tiempos de incubación prolongados (48 horas, y no sólo por 24 horas) para demostrar que muchos de los organismos identificados en la orina por secuenciación de genes 16S rRNA son, de hecho, cultivables (urocultivo cuantitativo ampliado, UCA). En el estudio los investigadores encontraron bacterias no detectados antes en la orina, simplemente porque nadie las había cultivado nunca. La orina en el estudio procedían de pacientes de una clínica, incluyendo algunos con vejiga hiperactiva, un trastorno que causa la repentina, frecuente y urgente necesidad de orinar. Algunas bacterias observadas en el estudio fueron más comunes en pacientes con vejiga hiperactiva que en las mujeres sin problemas urinarios, lo que sugiere que estas bacterias pueden jugar un papel en el trastorno. No sabemos si son una consecuencia de la vejiga hiperactiva o si son una causa de la vejiga hiperactiva. Entre las bacterias descubiertas Actinobaculum schaalii fue una de ellas, que se sabe que a veces causan cistitis (aunque las mujeres en este estudio no tenían ITU). Otro fue Aerococcus urinae, que puede causar infecciones urinarias y del corazón, particularmente en los ancianos. El estudio demuestra que la orina contiene comunidades de bacterias vivas que comprende una microbiota de orina residente femenina. Los investigadores están muy entusiasmados con el estudio de la microbiota, o las poblaciones de bacterias que viven en y sobre el cuerpo humano y quieren saber quién es bueno, quién es malo, la forma en que interactúan entre sí y cómo interactúan con el huésped.