La infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) puede llegar a producir el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Las pruebas de cribado del VIH detectan el antígeno del VIH (p24) o los anticuerpos presentes en la sangre que se hayan producido en respuesta a la infección.

Al inicio, la infección por VIH puede no ocasionar ningún síntoma, o que sean similares a los de una gripe y se resuelvan al cabo de una o dos semanas. Solo se puede tener la certeza de que se ha contraído la infección realizando alguna de las pruebas para detectar la infección por VIH.

Sin tratamiento, la infección reduce progresivamente la capacidad del organismo de luchar contra las infecciones y contra ciertos tipos de cáncer. Este virus debilita el sistema inmunitario, infectando y destruyendo los linfocitos T, un tipo de célula de la sangre que interviene en la defensa frente a las infecciones.

Durante las primeras semanas después de  la infección, el virus empieza a replicarse en el interior de los linfocitos T, produciendo un elevado número de copias. Durante las primeras semanas de la infección, la cantidad de virus (carga viral) y la concentración del antígeno p24 pueden ser bastante elevados. Las pruebas que detectan el antígeno p24 se suelen utilizar para detectar las infecciones recientes, antes de que aparezcan los anticuerpos.

Al cabo de 2 a 8 semanas, el sistema inmunitario responde produciendo anticuerpos dirigidos contra el virus, que pueden detectarse en la sangre. Conforme se resuelve la infección inicial y aumentan los anticuerpos, se produce una disminución de la cantidad de virus y de la concentración del antígeno p24 en sangre. Las pruebas que detectan anticuerpos (serología) pueden detectar la infección a partir de las 2-8 semanas desde la exposición inicial.

Una infección por VIH sin tratamiento no ocasiona apenas síntomas durante una década o más. Sin embargo, tras este período de tiempo pueden empezar a aparecer signos y síntomas de SIDA, que se irán agravando progresivamente. Finalmente, la infección por VIH destruye el sistema inmunitario dejando al individuo totalmente vulnerable frente a diversas infecciones.

Es muy importante detectar y diagnosticar la infección por VIH lo antes posible por los siguientes motivos:

  • Se puede iniciar el tratamiento precozmente y ralentizar la progresión hacia SIDA.
  • La persona es consciente de que está infectada por el VIH y puede modificar su estilo de vida y conductas de riesgo para prevenir la propagación de la infección.
  • Si se trata de una mujer embarazada, se puede administrar un tratamiento que impida que la infección se transmita al hijo.

El laboratorio Güemes realiza análisis para la detección de Anticuerpos y Antigeno para HIV.

Fuente: labtestsonline.es