La ferritina es una proteína que contiene hierro y constituye la principal forma de almacenamiento de hierro en el interior de las células. La pequeña cantidad de ferritina que se libera en la sangre es un reflejo de la cantidad total de ferritina almacenada en el organismo. Esta prueba mide la cantidad de ferritina en sangre.

El hierro es un elemento traza esencial y un nutriente que, entre otras funciones, es imprescindible para la producción de hematíes (glóbulos rojos) sanos. El cuerpo no puede fabricar hierro y debe absorberlo a partir de la comida o de suplementos.

En las personas sanas, la mayoría del hierro absorbido por el organismo se incorpora a la hemoglobina de los hematíes. El resto se almacena como ferritina y hemosiderina, quedando pequeñas cantidades que forman parte de proteínas como la mioglobina y de ciertos enzimas. La ferritina y la hemosiderina se encuentran principalmente en el hígado, pero también se pueden almacenar en la médula ósea, el bazo y el músculo esquelético.

Cuando el hierro disponible es insuficiente para satisfacer las demandas del organismo, se consumen las reservas de hierro y los niveles de ferritina disminuyen. Esto puede suceder en las siguientes situaciones:

  • Cuando no se consume suficiente hierro (aporte insuficiente), ya sea en la dieta o mediante suplementos.
  • Si el cuerpo es incapaz de absorber el hierro que se consume, por ejemplo en situaciones como la enfermedad celíaca.
  • Cuando aumentan las necesidades normales de hierro, como sucede en el embarazo, la infancia o cuando se tienen enfermedades que comportan pérdidas crónicas de sangre (p.ej; úlcera péptica, cáncer de colon).

Una cantidad de hierro circulante y almacenado insuficientes puede dar lugar al desarrollo de una anemia ferropénica. Al inicio de la deficiencia de hierro, no se observan los síntomas de anemia. Si aparece una anemia de larga duración en una persona sana, es raro que los síntomas aparezcan si la hemoglobina en sangre no baja más allá del límite inferior de la normalidad establecido por el laboratorio.

Sin embargo, si la deficiencia de hierro continúa, pueden empezar a aparecer estos síntomas. Los síntomas más frecuentes de la anemia ferropénica incluyen cansancio, debilidad, mareos, dolor de cabeza y palidez. 

Las reservas de hierro y los niveles de ferritina aumentan cuando el organismo absorbe más hierro del necesario. Un aumento crónico de la absorción de hierro conducirá a la generación progresiva de compuestos derivados del hierro en tejidos y órganos, pudiendo incluso ocasionar insuficiencias o disfunciones orgánicas. Este es el caso de la hemocromatosis, un trastorno hereditario en el que el organismo absorbe demasiada cantidad de hierro, incluso siguiendo una dieta estrictamente normal. También es posible tener una sobrecarga de hierro cuando un paciente recibe muchas transfusiones de sangre en poco tiempo.

¿Cómo se utiliza?

La prueba de la ferritina se solicita para conocer el estado de las reservas de hierro del organismo. La prueba suele solicitarse junto con la determinación del hierro sérico y la capacidad total de fijación de hierro (TIBC) para detectar las deficiencias o sobrecargas de hierro y evaluar su gravedad.

¿Cuándo se solicita?

La determinación de ferritina, junto con otras pruebas del metabolismo férrico, se solicita cuando en el hemograma se observa que la hemoglobina y el hematocrito están bajos, y los hematíes son de pequeño volumen (microcitosis) y más pálidos de lo normal (); ésto nos podría sugerir la existencia de una anemia ferropénica, aunque no exista todavía ninguna sintomatología.

Estas determinaciones también se realizan cuando el paciente desarrolla signos y síntomas de deficiencia de hierro como:

  • Cansancio crónico.
  • Debilidad.
  • Mareos.
  • Dolor de cabeza.
  • Palidez.

Si las reservas de hierro siguen disminuyendo, puede aparecer dificultad al respirar, pitidos en los oídos (tinnitus), modorra e irritabilidad. En los casos más graves de anemia puede aparecer dolor torácico, dolores en las piernas, shock e incluso fallo cardíaco. En los niños puede ser que se observen dificultades relacionadas con el aprendizaje (cognitivas). Además de los síntomas generales de una anemia, existen algunos síntomas característicos de las anemias por déficit de hierro. Entre estos signos y síntomas se incluyen: pica (ansia de comer sustancias que no son alimentos, como por ejemplo tierra, cenizas, arcilla), sensación de quemazón en la lengua, llagas en las comisuras bucales y uñas en forma de cuchara.

También se solicita la ferritina cuando se sospecha una sobrecarga de hierro. Los signos y síntomas de la sobrecarga de hierro varían de una persona a otra y suelen empeorar con el tiempo. Estos síntomas se deben al acúmulo de hierro en la sangre y los tejidos. Pueden incluir:

  • Dolor de las articulaciones.
  • Cansancio, debilidad.
  • Falta de energía.
  • Dolor abdominal.
  • Pérdida del deseo sexual.
  • Alteraciones en órganos como el corazón y el hígado.

Para confirmar la presencia de una sobrecarga de hierro se solicitan otras pruebas relacionadas con el metabolismo del hierro (hierro sérico, TIBC) así como una prueba genética específica de la hemocromatosis.

Fuente: www.labtestonline.es