Este informe describe cómo interpretar 2 tipos de pruebas diagnósticas comúnmente en uso para las infecciones SARS-CoV-2: reacción en cadena de polimerasa con transcriptasa reversa (RT-PCR) y ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas IgM e IgG (ELISA)— y cómo los resultados pueden variar con el tiempo.

Detección de ARN viral por RT-PCR

Hasta ahora, la prueba más comúnmente utilizada y confiable para el diagnóstico de COVID-19 ha sido la prueba RT-PCR realizada utilizando hisopado nasofaríngeos u otras muestras del tracto respiratorio superior.

En la mayoría de las personas con infección sintomática COVID-19, el ARN viral medido por el umbral del ciclo (Ct) se detecta tan pronto como el primer día de los síntomas y alcanza su punto máximo en la primera semana de aparición de los síntomas. El Ct es el número de ciclos de replicación necesarios para producir una señal fluorescente, valores de Ct más bajos representan mayores cargas de ARN viral. Un valor Ct inferior a 40 se notifica clínicamente como PCR positivo.

Esta positividad comienza a disminuir en la semana 3 y posteriormente se vuelve indetectable. Sin embargo, los valores de Ct obtenidos en pacientes hospitalizados gravemente enfermos son inferiores a los valores Ct de los casos leves, y la positividad de la PCR puede persistir más allá de las 3 semanas después del inicio de la enfermedad, cuando la mayoría de los casos leves producirán un resultado negativo. Sin embargo, un resultado de PCR “positivo” refleja únicamente la detección de ARN viral y no indica necesariamente la presencia de virus viables.

Detección de anticuerpos contra el SARS-CoV-2

La infección por COVID-19 también se puede detectar indirectamente midiendo la respuesta inmunitaria del huésped a la infección por SARS-CoV-2.

El diagnóstico serológico es especialmente importante para los pacientes con enfermedad leve a moderada que pueden presentarse tarde, más allá de las primeras 2 semanas de inicio de la enfermedad.

El diagnóstico serológico también se está convirtiendo en una herramienta importante para entender el alcance de COVID-19 en la comunidad e identificar a las personas que son inmunes y potencialmente “protegidas” de infectarse.

Aunque se ha encontrado que IgM e IgG por ELISA son positivos incluso el cuarto día después del inicio de los síntomas, los niveles más altos se producen en la segunda y tercera semana de enfermedad.

Fuente: www.intramed.net