Por lo general no produce síntomas o signos ginecológicos. Sin embargo, durante el embarazo, S. agalactiae puede ser transmitida al feto a través de la vagina, al nacer o si hay ruptura prematura de membranas (ruptura del saco). En cualquiera de los casos, se llama transmisión vertical debido a que la madre transmite la bacteria a su hijo.

Streptococcus agalactiae es la principal causa de sepsis y meningitis neonatal, de ahí la importancia de un diagnóstico temprano en el embarazo.

El cuadro clínico en los recién nacidos ocurre durante las primeras horas de vida, en forma de meningitis, neumonía o sepsis con una mortalidad del 10%.

En la actualidad, gracias a la campaña de prevención de la infección a las madres durante el último trimestre de la gestación y de la profilaxis antibiótica intraparto en los casos de diagnóstico de S. agalactiae en la vagina o en el recto, la incidencia de sepsis por este microorganismo se ha reducido notablemente en los últimos años. Por tanto, es importante identificar a las mujeres embarazadas que son portadoras de S. agalactiae, tanto en el recto y/o la vagina, para prevenir la transmisión al feto.

En cuanto a la madre, S. agalactiae durante el embarazo puede causar infecciones importantes, como la corioamnionitis (infección de la bolsa amniótica), e infección del tracto urinario. La infección de la orina por S. agalactiae durante el embarazo se asocia con un aumento del número de parto prematuro y la rotura prematura de las membranas. En el post-parto, S. agalactiae puede causar endometritis (infección del revestimiento del útero) e infección de la herida operatoria, en los casos en que se realize una cesárea.