La vitamina B12 y el folato forman parte del complejo de las vitaminas del grupo B. La vitamina B12 y el folato junto con la vitamina C ayudan al cuerpo a producir nuevas proteínas. Son necesarios para la formación normal de los hematíes y leucocitos, reparación de tejidos y células y síntesis del ADN. La vitamina B12 también es esencial para la salud neuronal, y el folato es necesario para la división celular, como se ha observado en el feto durante el embarazo. Ambos son nutrientes que no se pueden producir en el cuerpo y deben ser aportados en la dieta.

Estas pruebas miden la concentración de folato y vitamina B12 en suero o plasma (porción líquida de la sangre), esencialmente con la finalidad de detectar deficiencias de las mismas. También se puede determinar la cantidad de folato contenida dentro de los hematíes, donde suele ser más elevada que en el suero o plasma.

  • El folato (vitamina B9) se encuentra en las verduras de hojas verdes, en los cítricos, en las alubias, en los guisantes, en el hígado y en las levaduras. Normalmente se habla de ácido fólico cuando se está haciendo referencia a los suplementos añadidos a los alimentos y bebidas.
  • La vitamina B12 se encuentra en los productos de origen animal como la carne roja, el pescado, la carne de corral, los lácteos y los huevos; el organismo no es capaz de producirla. Últimamente, los cereales enriquecidos, el pan y otros derivados de cereales constituyen también fuentes importantes de vitamina  B12 y folato (identificado como ácido fólico en la información nutricional del envase).

Los déficits de folato y de vitamina B12 pueden producir una anemia macrocítica, como la anemia megaloblástica que se caracteriza por una disminución de la producción de hematíes, que están aumentados de tamaño (conocidos como macrocitos). La anemia megaloblástica también puede acompañarse de alteraciones celulares en la médula ósea, disminución de leucocitos, reticulocitos y plaquetas.

Los déficits de vitamina B12 también pueden producir diferentes grados de neuropatías, lesiones en los nervios que pueden provocar hormigueo e insensibilidad en manos y pies.

Los déficits de folato al principio del embarazo pueden aumentar el riesgo de que el feto presente defectos del tubo neural, como la espina bífida. Normalmente, los déficits de vitamina B12 y folato son de causa dietética, ya sea por un aporte insuficiente, por una absorción inadecuada o por un aumento de las necesidades, como sucede durante el embarazo.

  • Déficits dietéticos: actualmente muchos alimentos y bebidas están enriquecidos con estas vitaminas. El organismo es capaz de almacenar en el hígado cantidades de vitamina B12 suficientes para varios años; en el caso del folato las reservas son aproximadamente de 3 meses. Las carencias dietéticas de estas vitaminas no suelen causar síntomas hasta que se agotan las reservas. En las personas vegetarianas estrictas y en sus hijos (si los amamantan) sí pueden ocasionalmente observarse déficits de vitamina B12.
  • Absorción inadecuada: la absorción de la vitamina B12 se subdivide en distintas etapas. La vitamina B12 se libera de los alimentos gracias al ácido del estómago; posteriormente, en el intestino delgado, la vitamina B12 se une al factor intrínseco (FI), una proteína producida por las células parietales del estómago. Este complejo FI-B12 se absorbe en el intestino delgado donde se fija a proteínas transportadoras (transcobalaminas) que permiten su paso a la circulación sanguínea. Cualquier trastorno o enfermedad que interfiera en estas etapas, impedirá la correcta absorción de la vitamina B12.
  • Incremento de necesidades: se pueden observar en varias circunstancias. Durante el embarazo, lactancia, infancia, anemias hemolíticas crónicas y cánceres existe un aumento de la demanda de folato. Actualmente se prescriben a todas las embarazadas suplementos de folato para asegurar que el desarrollo fetal sea normal.

Fuente: www.labtestonline.es